miércoles, 4 de noviembre de 2026

Capitulo 4

 




Emília es la primera en llegar a la biblioteca. Maite y Javier hacen acto de presencia pero se aburren y no tardan en irse. Frank se sienta al lado de la joven. Le explica un rollo referente a cómo tiene que hacer el trabajo que ella no sabe que decirlo. Se ve que él sabe de que habla. Envidia su seguridad, su firmeza. 

--pero di tu algo –le dice muy simpático.

Ella lo mira alucinada por su inteligencia y por tenerlo tan cerca. Nunca habían estado juntos tanto tiempo.

--es que ya me parece bien así.

Frank se levanta y dice :

--pues entonces lo hacemos así.

Ella esperaba que ese día además de concretar hicieran algo, a parte que le apetecía estar aún más rato con el apuesto joven. Emília se queda trabajando. Finalmente se va a su casa. Sube por la calle principal de la ciudad y se sorprende al ver a Frank y Javier. Con el tiempo que ha pasado ya podían estar en su casa. Frank mira a Javier con complicidad:

--¿por qué no aprovechas y te vas con ella? –Frank.

--para nada... me espera mi virgencita.

Javier no le dice que Emília sólo le interesa para quitársela a él y como Frank parece no estar interesado en la mujer pues ha perdido el interés para Javier.

--ves con cuidado con esa niña y no te dejes los condones, si embarazas a una adolescente te puedes meter en un lío.

--tranquilo que yo controlo, papá –dice burlón.

Frank lo protege fraternalmente:

--no te rías tanto que como te pille su padre..







Se callan cuando Emília pasa por su lado. A la joven no le gusta la presencia de Javier así que los saluda y pasa de largo.

--espera, que subo contigo –le dice Frank.

Emília lo mira y suspira. Javier los ve irse con rabia. 

--tranquilo, Frank ya tiene demasiado con dos mujeres, no se va a liar con Emilia... –se dice.

Excitado se va a su cita.

Emília está muy nerviosa. Está feliz por tener a Frank a su lado y como no sabe que decirle pues hablan del trabajo. Ella lo mira fascinada. Nunca se había tan viva. Ella va por dónde él le dice. Entran en un parque que hay al final de la calle. Él se para en la entrada.

--bueno, yo te dejo que he quedado –le dice.

Emília se queda un poco triste pues esperaba estar más tiempo con ese chico que la vuelve loca. De hecho se ha desviado por él. Muy dulce él le da un beso en la mejilla y se despiden. La joven se acaricia la mejilla como en shock. La llama del amor prende con más fuerza que nunca. Se queda ahí mirando emocionada hasta que el guapo chico desaparece de su vista.

Frank llega a otra punta del parque muy sofocado. Siente que no está bien lo que está haciendo, que no puede estar con otra mujer sin antes romper con Carlota pero no se ha podido resistir a la llamada de Mary.

--No esperaba tu llamada... ¿cómo has encontrado mi número? –Frank.

Ella no contesta, lo besa con pasión y Frank pierde su voluntad.



Emília llega a casa muy sofocada también. Saluda a su abuela con mucho cariño. Enseguida corre a explicar lo ocurrido en su diario


“30 de octubre de 1992 (viernes)

querida amiga:

Estoy tan confundida. La verdad es que mis sentimientos hacia Frank son algo confusos. Rechazo su parte de chulo y a la vez me enloquece. Siento que sólo me interesa para una noche de amor y por eso quiero olvidarlo ya que no es lo que espero de un hombre pero a veces siento que es amor. Que Frank es el hombre de mi vida. No es una simple atracción. Su cuerpo me enloquece pero quiero algo más, lo quiero a él cómo persona independientemente de que esté muy bueno. Es cierto que está como un tren pero es muy buena persona. Es un poco vago pero es muy inteligente. Esta tarde he estado con él y he flipado al tenerlo tan cerca y por el rollo que me ha soltado. Se ve tan seguro de sí mismo. Y es que este hombre lo tiene todo. Es el hombre perfecto. El hombre que desea cualquier mujer. Es inteligente, atractivo y seductor. Su cuerpo es lo de menos, parece que su interior también es muy bello, muy rico. Es muy buen chico. Y es moreno como dijo la vidente. Yo creo que Frank es el hombre de mi vida. Estoy tan feliz... hace nada lo tenía a mi lado... Me ha besado... El beso que me ha dado en la mejilla me calienta todavía... ¡soy feliz¡”

Empieza una nueva semana. Emília se acerca a Maite para hacerle una pregunta sobre el trabajo.

--mejor ahora buscamos a Frank y se lo preguntamos.

Emília suspira. Frank está en el pasillo hablando con un chico. Las dos jóvenes se quedan distantes esperan a que el guapo joven acabe de hablar.

--¡luego dirán de las mujeres pero es que cuando éste se pone a hablar no para¡ --Maite.

Frank se acerca a ellas. Emília lo mira y respira amor. El joven se ha cortado el pelo y Emília lo ve aún más guapo. Maite le hace bromas sobre eso. Frank mira a Emília por si ella le dice algo pero la joven no se atreve. Frank sonríe con cara de bueno.




A media semana, en el instituto se realiza una donación de sangre. Emília dona sangre en la hora del recreo. La mayoría lo hace en la clase de lengua española ya que el profesor es un asco y todos se duermen. Frank y Javier, con la excusa de ir a donar sangre, se van al bar. Frank tiene muy mala cara, en cambio Javier está feliz.

--tienes cara de sospechoso –Frank.

--se me dio... la tonta esa se me regaló. Se hizo mujer en mis brazos

--¿te has acostado con esa niña? ¡a ver si te metes en un lío¡

Burlón Javier dice:

--la tengo loquita por mi, se va de la ciudad u estaba deshecha y me quiso dar su regalo... ¿y porque tienes mala cara?

--No sé... –Frank siente vergüenza y habla en voz baja—es que no he vuelto a saber de Mary y necesito lo que ella me hacía...

--Pero eres tú el que no quieres tener nada con ella en serio hasta que te libres de Carlota.

--Y es que no quiero pero no puedo evitar que mi cuerpo me pida cosas.

--¿y Carlota?

--eso es lo malo. Ella no quiere que tengamos intimidad hasta que mostremos abiertamente nuestro noviazgo y yo no estoy seguro, yo le que quiero es acabar con este noviazgo que nunca busqué. Pero la carne es débil

Frank está hecho un lío, necesita un consejo que su amigo no le da. A Javier no le preocupan los problemas de su amigo.

Los dos amigos llegan al final de la clase. Tienen el brazo encogido fingiendo que han donado sangre. Y en la siguiente clase, Frank pide permiso a la profesora para ir a donar sangre. Emília lo mira divertida:

--caradura –piensa pero con cariño.

--No le dé permiso que a él no le dejan donar por jovencito... es un Petit-suisse –dice Javier burlón a pesar que Frank intenta que calle. 

Finalmente Frank “vuelve a donar sangre”. Y ni siquiera poder donar ya que es sólo para mayores de edad.

(Petit-suisse, un yogur mini. En referencia que Frank es bajito y Javier. En eso lo gana y se siente orgulloso)




Esa tarde, Frank está en su casa y se da una buena ducha fría para bajar el calentón pero no puede dejar de pensar en Mary y aunque no quería hacerlo finalmente la llama él. Lo intenta varias veces. Nadie le contesta. Finalmente decide ir a buscar a Carlota. Él la devora con los ojos, se la quiere comer.

--ya sabes lo que quiero a cambio.

--si mañana... mañana –dice Frank intentando desnudarla y llevarla a la cama.

--pues mañana tendrás lo que busca.

--no me hagas esto, te necesito. –jadea desesperado.

A Carlota le gusta que el guapo joven le suplique y acaba cediendo. Se lo lleva al dormitorio.



Al día siguiente el puñal de los celos se clava en el corazón de Emília. Aunque no ve nada definitivo, si ve a Frank más cariñoso que nunca con Carlota. Emília no deja de mirarlos. Javier se acerca a ella divertido:

--a esa chica le gusta Frank pero él no es mejor que yo, aunque me dé igual y no sea por la apuesta tengo que lograr que se fijé en mi.–se dice.

Señalando a Frank, el chico dice:

--Frank es así con todas pero a la hora de la verdad nada. Ya te dije que lo que le gusta son las de 12-14. Las engaña, le promete lo que sea para acostarse con ellas y luego no las vuelve a llamar, lo siento porque es mi amigo pero es mala persona.

Emília mira a Frank en una mezcla de deseo y rabia.

--¿vamos a tomar algo? –Javier.

Ella no le dice nada y vuelve a su sitio con pena.

--aunque yo no tenga nada contigo tampoco me da la gana que lo tengas con él –se dice Javier.


Más tarde, mientras Frank camina entre los estrechos pasillos, Lali, una de la clase, atraída por el monumental y redondo trasero del guapo chico, le da un buen pellizco en dónde se sienta. Él se queja aunque irónicamente. Le gusta sentirse deseado.

Emília lo mira con dolor y rabia.


Emilia escribe llorando en su diario:

“7 de noviembre de 1992(sábado)

querida amiga:

Estoy tan cansada, tan confundida. Por un lado estoy deseando que llegue el lunes para volver a ver a Frank y por otro... ¡es un cerdo¡ ¡Está tonteando con una de la clase delante de todos y no dice nada cuando otra así porque sí le toca el culo. Todas se toman unas atribuciones y yo... en el fondo me da rabia no ser como ellas pero por otra pienso que Frank es puro cuerpo. Que todo en él es una fachada, que sólo quiere sexo y yo no voy a ser una más. No voy a volver a pensar en Frank. Me lo he prohibido”.

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