Emília, después de un fin de semana de tres día, llega a clase. Feliz. Se encuentra a Frank en el vestíbulo. Él la saluda muy dulce y moviendo los labios muy sensualmente. El corazón de Emília parece que va a estallar. Él pasa de largo y ella se a pena. Muy nerviosa, lo llama. Él sonríe victorioso, se gira y sonríe muy galantemente. La joven se pone nerviosa. Ahora que lo tiene delante no sabe que decirle.
--¿qué querías, princesa?
Emília tartamudea, el sonríe emocionada. Ella no sabe qué decirle y le pregunta cómo va su parte del trabajo.
--¿cómo se te da el francés?
Él sonríe seductor y ella se ruboriza.
--Yo quise decir... –dice ella temblando.
--No tranquila –dice muy dulce—Pues lo domino bastante... Se me da bien el francés –él no deja de mirarla con cara de pillo y ella está muy nerviosa, ni lo escucha— En primero me fue bien, en segundo también, en tercero también me fue bien y bueno... claro a ver que pasa este año.
Ella está muy acalorada, no puede creer que esté hablando con el guapo joven que la trae loca.
--es que como tú eres el único de francés del grupo de trabajo, a ti te toca leer las noticias de diario franceses.
--Tranquila que yo lo hago... pero el temita se las trae... ¿no podías haber elegido otro?
Ella siente que le está reclamando aunque él lo único que quiere es hacer plática.
--es que yo me cago leyendo esas noticias –divertido.
Ella se sorprende y no sabe qué decir.
--fue cosa de Maite --dice nerviosa.
Ese chico le gusta mucho pero le molesta que sea tan vulgar. A él le gusta sentirla tan nerviosa. Él la saluda y se va. Él está muy contento porque se da cuenta que esa joven cada día se siente más atraída por él y está seguro que podrá hacer con ella lo que quiera. A ella le duele que él no haya mostrando ningún interés es estar con ella. Javier se acerca a Emilia y casi se le echa encima, ella le pega un empujón y entra en la clase muy molesta. Frank, que lo ha visto todo, se acerca a su amigo divertido. Le pone las manos sobre los hombros muy fraternalmente.
--eres un bestia tio, así no te vas a ninguna tía, a las mujeres les gusta que le entren poco a poco. Las mujeres se vuelven locas cuando un hombre pasa de ellas ¡¡¡eres un bestia¡¡por eso no te has comido nada aún.
Javier siente rabia de que su amigo se las dé de experto:
--tú tampoco es que seas un latin lover.
--pero yo soy más joven que tú. Tú ya tienes los 18 años y si no fuera porque tu padre te pagó una puta aún seguirías virgen. Sólo lo has hecho esa vez.
--Emília va a caer voluntariamente ya verás.
--Es una chica muy tierna. No sé... olvida lo de la apuesta...
--¡ni loco... yo te voy a ganar¡¡
--¡pues yo no le voy a entrar. No le quiero hacer daño¡¡yo no necesito engañarla. Si se da vale pero por una apuesta, tú haz lo que quieras pero yo no aceptaré tu dinero.
--¡pues yo sí¡¡sí tú no la quieres pues será para mi¡
--Creo que mejor no complicarse la vida con alguien que va a tu clase. No sabría como mirarla a la cara después.
--¡Está desesperada por dejar de ser virgen... hasta seguro que no le importaría hacerlo con los dos¡
--Yo la veo inocente pero yo sí le gusto pero no le quiero hacer daño.
--esa virgen tiene un problema y ya es hora que un macho como yo se lo solucione,
Frank se da cuenta que Emília no deja de mirarlo y la sonríe. Ella se ruboriza.
--¡ Mira como me mira –dice Javier-- a ella le gusto... sé que si tú no te metes me la llevaré a la cama¡
--tranquilo, no pelearemos con una mujer --dice Frank.
De reojo va mirando a la joven que está en su sitio y no deja de mirarlo con disimulo. Frank sonríe.
--¿por qué la mirabas?No te gustará? ¡tú has estado con varias y yo no, no me quites a esa chica.
--tranquilo, para eso están los amigos.
Entra el profesor. Les toca historia. El día anterior fue el 500 aniversario de la llegada de Cristóbal Colón a América y preparan un debate sobre si estuvo bien o no la manera de actuar de los Europeos y si se debe celebrar o no ese día. Se hacen barrios grupos. Ella y Frank están en grupos diferentes. Los portadores era el mayor y el menor. En su grupo ella era portavoz por ser la mayor y él por ser el menor ya que recién ha cumplido los 17 años. Al saberlo tan pequeño Emilia lo ve aún más lejano. Ella más que de la preparación del debate está atenta de la conversación que tiene el guapo joven con su grupo. El chico se queja que el domingo no pudo ir a la discoteca ya que debido a las celebraciones por los 500 años había mucho jaleo en todos los sitios.
En el momento del debate los que están en contra y los que están a favor debaten sus ideas. Ella y Frank son ahora rivales.
--el fin justifica los medios y bueno... creo que estuvo bien y por supuesto hay que celebrarlo –Frank.
Muy nerviosa por tener que llevarle la contra Emília dice:
--para empezar no fue ningún descubrimiento ya que América estaba ahí no apareció cuando llegaron los europeos... fue un encuentro entre dos culturas pero un encuentro sangriento... No me parece que se tenga que celebrar.
Frank no hace mucho caso de la intervención de la chica y eso le duele a ella. Javier, en cambio, no le saca los ojos de encima.
“13 de octubre de 1992 (martes)
Querida amiga:
Mis sentimientos hacia Frank son tan conflictivos. Me gusta mucho, me parece muy sexy y siento unas cosas y pienso otras que hasta me da vergüenza comentarte a ti. Siento que me seduce cada vez que lo veo pero a la vez es tan vulgar... No se parece en nada a la imagen que tenía yo de mi príncipe azul. No sé que clase de relación me gustaría tener con él. Yo creo que él pega más para una loca aventura y ya está y no es eso lo que busco. De todas formas espero poder hacerle alguna foto en alguna de las excursiones que haremos para literatura Catalana. Será mi amor secreto. Y es que tiene 17 añitos... me debe ver cómo una vieja... casi como su madre. Se ve tan hombre... yo creí que era mayor”
Van pasando los días y Emília es feliz admirando a Frank de lejos y suspirando por él. Como ella no tiene amigos se queda en clase estudiando.
--¿con este sol que haces te vas a quedar estudiando? –Frank.
Ella lo mira y sonríe. Espero que él la invite a ir con él pero eso no pasa. Quien se no deja de invitarla es Javier y ella ya está cansada de rechazarlo.
“19 de octubre de 1992 (lunes)
Frank es muy simpático conmigo pero no pasa de aquí. Pero claro es que Frank es encantador con todo el mundo. No le gusta quedar mal con nadie y eso me da seguridad. No me haría daño. Pero me duele saber que no soy especial para él, que no le gusto como él me gusta a mi. A quien si parece que le guste es a Javier. Es muy guapo simpático y se acerca más a mi por la edad pero no siento nada por él. Y es muy pesado. Cada día me invita a tomar un café y cada día le digo que no. Tal vez aquella vidente tenía razón pero yo no voy a decir sí sólo porque sí. A mi el que me gusta es Frank”
Javier le está pidiendo consejo a su amigo para seducir a Emilia.
--Lo que tienes que hacer es pasar de ella. Tú hazte el interesante y es que a las chicas cuando se les va detrás... ti ignorala por un tiempo y ya verás como después te acepta a la primera. Por el trabajo la tendrás cerca... deja que te conozca más... No la agobies --Frank.
--¿eso haces tu con ella? ¿te haces el que pasa para tenerla para ti?
--Ya te dije que no me quiero meter en líos... A ti te conviene más que a mi tener novia a ver si sientas cabeza.
Javier se da cuenta que Frank es el hombre por el que suspira Emília y por eso Javier la quiere ella para que Frank no se queda con ella.
Entre clase y clase Emília se queda en el aula y no deja de mirar a Frank. Los dos están solos pero él va a la suya. Tiene un walkman y busca una cinta de cassete para escuchar y se le cae al suelo. Las filas son horizontales y no se puede salir tan fácilmente, Frank intenta agarrarla por encima de la mesa pero no llega. Sus movimientos son muy sexys. Emília se apresura a levantarse, toma la cinta y se la da. La joven se emociona al sentir, por un momento, el tacto de la piel de su amado.
--merci –le dice él con ternura.
Ella tiene las mejillas encendidas. Vuelve a su sitio ruborizada.
Llega un nuevo fin de semana y mientras Emilia no deja de pensar en Frank y acariciar cada uno de los momentos que ha compartido con él, Frank y Javier bailan como locos en la discoteca. Allí se encuentran a un grupo de chicas de la clase. Una de ellas, Carlota, baila muy provocativa para Frank. Frank está muy encendido pero no quiere caer. No se quiera buscar un lío con una chica de su clase. Poco a poco se van quedando solos ellos dos. Frank no imagina que eso lo ha preparado Carlota que ha ordenado que entretengan a Javier y se lo lleven. Carlota hace que se marea y Frank la sostiene entre sus brazos. Ella lo besa para sorpresa de él. Pero él responde.
--¿te sientes mejor? –pregunta él muy dulce.
--estoy un poco mareada. Las traidoras de mis amigas se han ido, no quiero ir sola a casa.
--tranquila yo te llevo.
Carlota está decidida a seducir a su guapo compañero de clase y Frank intenta resistirse. Están bastante lejos de la casa de ella. Llegan hasta la playa.
--¡vamos a darnos un baño desnudos¡ --dice Carlota queriendo arrastrar con ella al guapo chico.
--¡estás loca... es ya muy tarde¡
ella se le escapa y se va corriendo hacia la playa quitándose la ropa. Él traga saliva pero la sigue. Le sabe mal dejarla sola. Cuando Frank llega hasta ella la joven se ha metido desnuda en el agua. Salpica y muestra su cuerpo al encendido chico que sabe que a la que ella lo toque va explotar ya que su cuerpo le pide guerra. Carlota no hace más que pedirle que vaya con él. Él no quiere así Carlota sale del agua y él no se puede controlar. La joven grita de deseo mientras el guapo Frank se clava dentro de ella.
Carlota cae en la arena feliz. Frank se abrocha los pantalones aturdido.
--esto no debió pasar –dice sofocado-- ¿por qué no me dijiste que eras virgen?
--¿y porque iba a hacerlo? ¿no te gusto?
-si claro –pregunta aturdido—yo...
ella lo besa y se empieza a vestir.
--tranquilo no pasa nada. Te entiendo, a ti te hubiera gustado antes pedirme para salir. No te preocupes...!nos hacemos a la idea que yo te lo pedí y me dijiste que sí¡
Carlota se va corriendo dejando al joven confundido. Ha disfrutado en brazos de esa joven pero no se quería buscar complicaciones. Se lleva las manos a la cabeza consciente que se ha metido en un buen lío.
El lunes Frank llega a la clase nervioso. Espero que a Carlota se le haya olvidado ya todo lo que pasó el sábado antes. Se pone nervioso al ver a Carlota y a sus amigas esperándolo en la puerta de la clase. Todas la miran y mientras Carlota abraza al asustado joven todas dicen:
--¡ya sabemos que sois novios¡¡¡FELICIDADES¡
Carlota se engancha al cuello de su chico que fuerza una sonrisa. Javier lo mira sin entender. Emilia no ha oído las palabras de las chicas pero si ve a Carlota con el chico que le gusta y siente celos. Frank, cuando por fin lo suelta Carlota, se sienta en su sitio abatido. Javier lo mira con cara de querer preguntarle qué pasa. Aturdido, Frank dice:
--Ni preguntes...¿ y ahora cómo le digo a esta que no quiero ser su novio?






























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